Limpio las lagrimas que corrían por sus mejillas con la manga de su poleron, llevaba días usándolo sin siquiera notar lo deteriorado que lo tenía el tiempo, ¿pero como no hacerlo? Si cada vez que ese trozo de tela tocaba su piel sentía como si el propio Pedro estuviera
haciéndolo, para ella su olor seguía ahí, a pesar de los múltiples lavados y el incontrolable paso
del tiempo, el rizado se lo había dado la primera noche que pasaron juntos y desde ese día cada vez que ella lo extrañaba, ponía sobre su cuerpo aquella prenda, a pesar de intentar con todas sus fuerzas olvidarlo como ya es obvio jamás pudo, se obligo a desechar todo lo que le hiciera recordarlo pero el arrepentimiento se apodero de ella antes de hacerlo, provocando que todas sus cosas terminaran metidas en
un caja de cartón guardadas sagradamente bajo su cama.
Su mente vagaba por viejos recuerdos y frases anecdóticas que en el momento lograron hacerla llorar atravesaban su mente:
"No te preocupes. Eres humana y tu memoria es un auténtico colador. A ustedes, el tiempo les cura todas la heridas."
Sus pensamientos se vieron
aturdidos por esas simples líneas, no podía estar en mayor desacuerdo con el autor de esas
palabras, en esos momentos deseaba que su memoria fuera un colador y que sus recuerdos se escurrieran por el permitiéndole volver a vivir, Pero de qué sirve la vida si no tienes a la persona que Amas a tu lado para disfrutarla
juntos? Un sollozo agudo escapo de su garganta y cerró los ojos con fuerza evitando las inminentes lágrimas que luchaban por salir.
Unos brazos rodeándola llamaron su atención y abrió los ojos para toparse con la preocupada
mirada de su pequeña hermana.
Alice: ¿Por qué lloras? –Pregunto mientras acariciaba su cabello-.
Paula: No es nada Linda, solo estoy cansada – sonrió sin fuerzas-.
Alice: ¿cansada de qué? – la inocencia en su voz le produjo ternura-
Paula: De recordar – guardo silencio y se mordió el labio para no sollozar, Alice no tenia porque
verla así –.
Alice: Entonces deja de hacerlo – respondió obvia –.
Paula: Si pudiera lo haría – una lagrima bajo por su mejilla y Alice la limpio- Pero no te preocupes, me pondré bien.
Alice: Sabes que puedes contarme – la miro a los ojos, No claro que no podía hablarle de sus problemas a su hermana de 10 Años, ella jamás lo entendería-.
Paula: Aun eres pequeña para eso –sonrió mientras besaba su cabeza- Tal vez cuando crezcas te contare.
Alice: Esta Bien – se separo de su hermana – Mama dice que vayas a la tienda por algunas cosas –.La chica hiso una mueca, lo último que quería en esos momentos era abandonar su hogar-
Paula: Dile que ya bajo – Alice el dio un beso en la mejilla y desapareció por la puerta dando
pequeños saltitos – Lo que faltaba – suspiro y se metió al baño, si iba a salir de casa debía mejorar un poco su aspecto, al mirarse al
espejo, sus ojos estaban rojos de tanto llorar y tenia los labios pálidos, se hecho agua en la
cara y mantuvo un poco en la zona de los ojos refrescándola, Su cabello parecía una maraña asique decidió recogerlo en un tomate
desordenado, al salir de la habitación cambie mi short de piyama por un pantalón azul que
combinaba con el poleron que usaba, no pensaba quitárselo, bajó las escaleras arrastrando los pies.
Paula: Mamá – la llamo-.
Mamá: Estoy en la cocina –grito desde el lugar, camino hasta ahí y al entrar la vio cocinando-.
Paula: ¿Quieres que vaya a la tienda?- dijo desanimada-.
Mamá: Si – la miro – Podrías quitarte eso, las personas creerán que eres una indigente –la regaño-.
Paula: No me importa lo que piense la “gente”- hiso comillas con los dedos y luego apoyo sus
codos en la mesa para luego enterrar sus manos en su cabello y agachar la cabeza- ¿Que traigo?
Mamá: Las cosas de esa lista –apunto un papel blanco que estaba pegado en la heladera- Son
para la cena de mañana –sonrió contenta – Y quiero que pases por el café y me traigas un Muffin de arándanos y uno de chocolate para
Alice, si quieres tú también puedes comprar algo.
Paula: ¿Por qué no puedo traer los Pastelitos de la tienda?- Pregunto frustrada – No quiero hacer dos paradas.
Mamá: Porque nos gustan los “pastelitos” –dijo sarcástica- del café, los de la tienda están pasados, Además te hará bien dar una vueltas.
Paula: Gracias por tu comprensión querida madre –respondió en el mismo tono- ¿Dinero?
Mamá: En la mesa de la puerta.
Paula: Ok – salió de la cocina y fue hasta la puerta – Voy- grito –.
Mamá: Demórate todo lo que quieras – sonrió culpable, esperaba que haberla mandado a la cafetería sirviera de algo, quería ver a su hija feliz y lo que le esperaba ahí podría contribuir en algo-.
Paula salió de su casa camino a la tienda para comprar los víveres necesarios, suspiraba frustrada mientras recorría las calles con frio, algunos rostros se le hacían
conocidos y algunas personas incluso la saludan, algo extraño luego de su reciente obsoleta vida
social, se subió la capucha de la sudadera por el frio que se colaba en sus oídos.
Llegó a la tienda y busco las cosas anotadas en la lista, pagó y
luego emprendió camino hasta el café, antes de llegar vio a unas cuantas personas en los
alrededores , murmurándose cosas en grupos, antes de cruzar la calle que la llevaría al bendito café vio a un grupo de chicas salir llorando de
este, hiso una mueca rara, Porque rayos se comportaran así? Movió la cabeza de un lado a otro en forma de negación y volvió a caminar,
llevaba las compras en la mano derecha mientras que con la otra intentaba acomodar su cabello, entró en el café con la cabeza gacha, el lugar era bastante cómodo y las mesas estaban
distribuidas dando espacio para un pequeño escenario en el centro, caminó hasta el mostrador en busca de los mentados Muffins.
Chico: Buenas, ¿en qué puedo ayudarte? –
Pregunto con una sonrisa amable-.
Paula: Quiero un Muffin de Arándano y uno de Chocolate por favor – levanto la vista y le sonrió –.
Chico: ¿Algo más?.
Paula: Mmmmm – miro la lista de cafés- Creo que… un Cappuccino con crema.
Chico: Buena elección –sonrió de nuevo – ¿Tu nombre?
Paula: Oh mejor quiero un Latte con Doble Crema y Canela – se le había hecho agua la boca
al ver a un cliente llevarse uno – Y soy Paula.
Chico: Esta Bien Pau, son 20 Libras –lo miro confundida, el precio debería ser mayor- Tranquila el café corre por cuenta de la casa.
Paula: Gracias –asintió mientras se sonrojaba por tal atención, le dio el dinero y espero por su comprobante-.
Chico: Si quieres puedes sentarte en una de las mesas mientras esperas y luego te llevo tu pedido.
Paula: Esta bien –miro el lugar – Pero los Muffins en una bolsa para llevar Por favor- el chico asintió-.
Chico: Entonces tú ¿no comerás nada? – La miro expectante, podría jurar que estaba coqueteándole-.
Paula: No – un tumulto de chicas entro al café casi gritando – ¿Sabes por qué actúan así?
Chico: Oh claro, pasa que un grupo de chicos se presentara hoy aquí, digamos que son algo conocidos y las chicas están locas por ellos –
levanto los hombros-.
Paula: Ya entiendo –sonrió- ¿Y como se llaman?.
Chico: La verdad no sabría decírtelo, solo sé que uno de ellos vivía aquí y eligió el café para dar
una pequeña presentación…. Bueno quieren – sus oídos dejaron de escuchar al chico cuando una conocida voz sonó fuerte por el micrófono entonando una melodía pegajosa... Su respiración se detuvo y se congelo sin siquiera poder voltear.
<< Esa Voz>>
Pensó.
Noto como su Corazón latía cada vez más fuerte, cerró los ojos suplicando que todo fuera una pesadilla, él no podía estar ahí, en la misma ciudad, el mismo suelo que ella pisaba, el mismo café, todo a su alrededor se detuvo, era como si nada mas existiera, solo el sonido de su voz, sentía la necesidad de echarse a correr y escapar del lugar, pero no podía, su masoquista interior la obligaba a quedarse ahí, sin importar las consecuencias
– Em estas retrasando la fila –. La voz del chico la saco del transe y sin siquiera prestarle atención se movió torpemente hacia un costado, sus piernas avanzaron hasta el centro del café sin poder
controlarse, quedo parada en medio de todas las mesas, sus ojos no daban crédito de lo que
veía, Pedro estaba parado sobre ese mismo escenario cantando con los que supuso serian sus compañeros de banda, lo veía sonreír, formándose en sus mejillas esos hoyuelos que
ella tanto amaba, se acerco hacia un costado y tomo la mano de una chica mientras cantaba.
Tres años claramente le habían hecho justicia, estaba más alto y sus ojos verdes brillaban de una manera indescriptible, su cabello rizado, su amado cabello flotaba en el aire por los constantes movimientos de su dueño, ya no era un niño, cantaban lo que supuso seria el coro, estaba maravillada con solo verlo, no podía quitar la mirada de él.
Sintió una corriente eléctrica cuando se vio atrapada por su mirada, Pedro se quedo pasmado unos segundos y alejo el micrófono de su boca mientras intentaba
calmar su respiración, podía notar lo acelerada que estaba por la manera en que su pecho subía
y bajaba, la miro sin poder creerlo.
Un chico castaño se acerco a él luego de terminar la canción, Pedro y Paula seguían con los ojos
clavados en el otro, formando una especie de conexión irrompible, los ojos del chico comenzaron a enrojecerse y ella se alarmo al
notarlo, un nudo se formo en su garganta, desesperada por salir del lugar volteo en un torpe intento provocándose un golpe con una de las mesas, haciendo un gran ruido atrayendo la atención de todos los presentes, volvió su
mirada a Pedro y este aun la miraba pero ahora veía su tronco, para ser concretos su ropa, una
sonrisa inconsciente se poso en sus labios al notar que ella aun usaba aquella vieja sudadera
que le había dado años atrás, Paula intento seguir su paso bajo la mirada de las personas a su alrededor, las lágrimas estaban a punto de rebalsarse por sus ojos, le dio la espalda al rizado y camino dando tumbos, Pedro sintió una
opresión en el pecho al notar sus intenciones.
Pedro: No te vayas –dijo en un susurro perfectamente audible, ya que había acercado el micrófono a sus labios, ella se quedo quieta aun dándole la espalda, no podía creer que su perfecta voz la llamaba –Por favor-.
El castaño que antes le había hablado, subió al escenario justo cuando una nueva melodía
comenzaba a sonar, le dio dos palmadas en el hombro y lo invito a cantar.
Pedro: Circles, we’re going in circles, Dizzy’s all it makes us, We know where it takes us, We've been before, Closer, maybe looking closer, There's more to discover, Find out what went wrong without blaming each other.
– La chica volteo y Pedro vio sus ojos ya rojos por las
lagrimas que contenian, un chico de cabello negro siguió cantando mientras el intentaba demostrarle a su amada sus sentimientos-. Or
else we'll play, play, play all the same old games, And we wait, wait, wait for the end to change, And we take, take, take it for granted
that we’ll be the same, But we're making all the same mistakes-
A Paula se le destrozo el corazón
al ver su historia reflejada en esa canción, todas y cada una de las palabras que salían de las bocas de los 5 se clavaban en su pecho como dagas, miro los ojos de Pedro y en estos veía tristeza, además de una espesa capa de lagrimas, intentó reprimir un sollozo mientras el agua salada se deslizaba por sus mejillas-
Yeah, yeah, that's what crazy is, When it's broken, you say there's nothing to fix, And you pray, pray,
pray that everything will be okay, While you're making all the same mistakes – cantaron el
último verso y la música paro.
Paula se sentía usada, no comprendía como Pedro había podido hacer esa canción, era como una burla hacia su dolor, restregándole sus propias palabras,
echándole la culpa del porque su relación había terminado, lo miro con dolor y volteo dispuesta
a irse nuevamente, Pedro le sonreía pensando que ella estaba contenta, cuando la vio
acercarse a la puerta su sonrisa se desvaneció – Espera – grito y luego bajo de un salto del escenario para poder alcanzarla, Paula no hiso
caso a sus palabras y siguió su camino hasta que Pedro la tomo por el brazo haciéndola voltear – Espera –dijo ahora más bajo –.
Paula: Suéltame – intento sonar decidida pero su voz se quebró-.
Pedro: Pero – la miro confundido – Quiero que hablemos.
Paula: Hablar ¿de qué? –Respondió ella sarcástica, y levanto la cabeza para mirarlo,gran error, sintió como sus piernas temblaban al toparse con sus hermosos ojos – ¿De cómo te
burlas de mi en esa canción?.
Pedro: Eso no es así – fijo sus penetrante mirada en ella – En ningún momento estoy haciéndolo, solo quería que supieras lo que
sentía.
Paula: ¿Y que sientes Pedro? ¿Que jugábamos? ¿Que fue un error?- las lagrimas corrieron por sus mejillas – ¿Quieres restregarme en la cara los errores que cometí para luego culparme de todo?
Pedro: No te culpo por nada – tomo su mano, entrelazando sus dedos – Tu no hiciste nada malo, ni cometiste errores, fui yo – levanto la mano entrelazada y la acerco a su rostro provocando una caricia – No sabes cuánto extrañaba esto.
Paula: No me mientas – dijo brusca, pero sin poder quitar su mano –.
Pedro: No te estoy mintiendo – levanto la mano libre y con ella acaricio sus labios –.
Paula: ¿Por qué haces esto? – cerro los ojos – ¿Por qué volviste?
Pedro: Porque tenía que hacerlo – se acerco un poco más –.
Paula: No es verdad –abrió los ojos y se dio cuenta de su cercanía – Tengo que irme – intento retroceder pero Pedro la cogió por la cintura acercándola aun más –.
Pedro: No te dejare ir – susurro cerca de sus labios- No cometeré el mismo error otra vez – dicho esto presiono sus labios contra los de
ellas, un suave rose, cuanto extrañaba sus besos, tomo las manos de la chica y las subió
hasta su cuello, Paula no sabía cómo reaccionar anhelaba volver a besar sus labios pero sabía que después todo seria dolor, presa del
masoquismo le devolvió el beso, Pedro sonrió complacido en medio de este, al notar como ella
respondía de buena manera, las mariposas que estaban dormidas en el interior de ambos volvieron a revolotear y esas sensaciones que
yacían muertas se avivaron como una llama, Paula enterró las manos en su cabello mientras
Pedro acariciaba su espalda, el sonido de aplausos se coló en sus oídos y al separarse juntaron sus frentes con los ojos cerrados –
Dame una oportunidad, la ultima y prometo que esta vez no te arrepentirás.
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